Símbolo del comercio ilegal. La feria de La Salada en los fondos de Lomas de Zamora, una economía informal no erradicable.
Argentina integra una lista de países que no protegen la propiedad intelectual. Así lo sugiere un informe del gobierno de los Estados Unidos. China y Rusia figuran al tope del ranking de piratería, en tanto que Argentina figura en el lote de los “prioritarios” junto con Chile, India, Israel, Pakistán, Tailandia y Venezuela. Los datos fueron difundidos por la oficina de la representante de Comercio Exterior norteamericana. La entidad señaló que estos países “no proveen un adecuado nivel de protección de los derechos de propiedad intelectual” y exigió medidas de cambio ya.
A mediados de marzo, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina organizó una jornada donde se trató el problema de la propiedad intelectual. El embajador de EE.UU., Anthony Wayne, sostuvo que “debe existir una legislación que permita a los emprendedores apostar a largo plazo”. Y el ministro Lino Barañao reforzó estos dichos: enfatizó que “para poder garantizar las inversiones extranjeras y el desarrollo de la tecnología local es muy importante defender la propiedad intelectual”.
En su reciente informe sobre el consumo de productos falsificados, la consultora Ipsos-Mora y Araujo concluyó que “los consumidores compran los productos pirateados activamente pero a la vez admiten que realizar ese acto es ilícito, por lo que el consumo de falsificados debe ser considerado un problema cultural de la sociedad argentina”.
Mercado por mercado. El 66% de la población argentina consume productos falsificados o pirateados, entre los que se encuentran prendas de vestir, CD, alimentos, DVD, zapatillas deportivas, juguetes y perfumes.
Lo de la música es grave: en su informe anual 2007, la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) afirmó que “el 60% del mercado musical es pirata”. La venta ilegal de música genera en la Argentina pérdidas por $1.184.038.461.
Javier Delupí –Director Ejecutivo de CAPIF– remarcó la importancia de “combatir la piratería tanto en internet como en los circuitos de producción y venta ilegal: ferias y puestos de vía pública”.
Las películas no se quedan atrás. De los más de mil millones de pesos anuales que mueve el mercado del video hogareño, el 68 por ciento pertenece al circuito trucho, afirma un relevamiento de la Unión Argentina de Videoeditores (UAV).
Las pérdidas económicas causadas por la piratería de películas se calculan en 300 millones de pesos anuales. “Hoy piratear es ser cool, pareciera que el que paga por software o una canción es un tarado, socialmente quedás marginado si no sabés bajar canciones”, afirmó Juan Carlos Alesina, de Motion Picture Association (MPA).
En cuanto al software, se dice que una reducción de 10 puntos en la piratería informática local, podría añadir 630 millones de dólares a la economía formal, crear 3.900 nuevos puestos de trabajo y generar un crecimiento de 80 millones de dólares en recaudaciones tributarias, sostiene la Business Software Alliance (BSA). El informe indica que las pérdidas en la industria representan 182 millones de dólares anuales. Para Hernán Alberti, gerente general de Software Legal, “por cada dólar que se vende en licencias de software se genera 1,5 dólar más en servicios relacionados, por lo que el impacto de la piratería perjudica más a las compañías de software local”.
La industria de los medicamentos truchos merece un párrafo aparte. Entre el diez y el veinte por ciento del mercado de medicamentos es falsificado, señalaron especialistas internacionales en la reciente Conferencia Internacional sobre la Lucha contra la Falsificación y la Piratería que se desarrolló en Buenos Aires. Desde la Organización Mundial de la Salud indicaron que si esta tendencia se mantiene, en 2010 el valor total de las ventas de medicamentos falsificados ascendería a “75.000 millones de dólares”.
La gente está habituada a comprar indumentaria trucha. “Existe mercadería falsificada producida en el exterior e importada y también se da el fraude marcario con mercadería fabricada en el país de marcas internacionales y nacionales”, sostuvo Héctor Kolodny, director ejecutivo de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), tras confirmar que “la mitad de lo que se comercializa en el mercado local tiene como característica algún comportamiento ilegal, es decir, de falsificación marcaria o de contrabando, o informal, o sea, producto de competencia desleal”. Según Kolodny, en el mercado argentino se comercializan 5.500 millones de dólares en prendas que infringen los derechos de marca.
Emblema de la piratería. La Salada es un complejo de ferias informales ubicado en Lomas de Zamora, donde operan cerca de 6.000 puestos de venta ilegal de ropa, CD, películas, juguetes y relojes, entre otros productos. Tiene una superficie de 20 hectáreas y congrega cien mil personas semanales que gastan unos 400 millones de pesos por año. El año pasado fue identificada por la Unión Europea (UE) como un emblema mundial del comercio y la producción de mercadería falsificada. Según Kolodny, “es un ícono de la informalidad que trascendió internacionalmente”. Para Santiago Montoya, subsecretario de Ingresos Públicos bonaerense, “erradicar La Salada es imposible”, ya que “trabajan muchas familias, da empleo y genera dinero, pero es imprescindible ejercer mayores controles”.